Incluso con sus imprecisiones y su falta de definición, Gimnasia fue un poco más que Rosario Central en el partido que se jugó en La Plata por la octava fecha del Clausura. Pero el local se las ingenió para meter un centro que Valentini desvió en el camino para darle la victoria parcial al Lobo con un gol en contra. Al equipo de Cuffaro Russo se le hacía cuesta arriba llegar hasta el área rival, pero Gervasio Núñez consiguió el empate de tiro libre. Fue 1 a 1 en La Plata.
En el arranque, Gimnasia mostró los dientes. El conjunto que dirige Diego Cocca hizo todo bien hasta tres cuartos de cancha, pero falló en los últimos metros una y otra vez.
Al canalla le costó muchísimo acercarse al arco de Gastón Sessa. No sólo eso: a los 23', el propio canalla le dio una mano al rival. Centro al área de Aued, Valentini intentó despejar y lo único que logró es desviar la dirección de la pelota, descolocar a su arquero Hernán Galíndez y estampar el 1-0 para Gimnasia La Plata.
Llegando a los 30', Gimnasia tuvo otra chance clarísima, con un centro atrás que finalmente no llegó a destino. Cuffaro Russo movió entonces el banco y provocó una mueca de asombro en los hinchas centralistas: Emilio Zelaya entró en la cancha para reemplazar a Luciano Figueroa. Pero lo que quedaba de la primera etapa sería lo mismo: el local llegando hasta la última línea para chocar con la defensa, y el visitante muy complicado para mover la pelota en dirección al área de Gimnasia.
En el complemento Central llegó al empate con pelota detenida. A los 14', Gervasio Núñez se hizo cargo de un tiro libre en la puerta del área y el arquero Pablo Bangardino (Sessa se fue lesionado en el entretiempo) no alcanzó a reaccionar mientras la pelota se metía en el palo izquierdo.
Recién a diez del final volvería a verse una jugada de peligro en el estadio platense. Stracqualursi entraba a toda marcha, pero Galíndez despejó con los puños. Y, a los 38', Núñez iba a probar desde lejos, aunque le faltó precisión. Y, ya en tiempo cumplido, otra vez el arquero centralista despejando con los puños.
Y nada más, en un partido que tuvo más empuje que fútbol. En el que el local quizás demostró algo más pero no supo cómo resolver todas las chances que generó.
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